Promoción del aprendizaje productivo

Promoción del aprendizaje productivo«…Proponemos un aprendizaje que permita desarrollar la capacidad de:

— comprender,
— pasar de un horizonte de comprensión a otro,
— localizar, procesar y utilizar información,
— análisis y síntesis, de relacionar,
— buscar causas y de prever consecuencias,
— pensar en totalidad,
— captar las interdeterminaciones entre los fenómenos,
— expresarse,
— comunicarse,
— relacionarse y de trabajar con los demás,
— crítica,
— apropiarse de la propia historia y la cultura,
— imaginar, de inventar,
— enfrentar y resolver problemas,
— evaluar situaciones,
— tomar decisiones,
— sentir, apasionarse, entusiasmarse, amar».

Francisco Gutiérrez y Daniel Prieto. Mediación Pedagógica para la educación popular. Colección RNTC No. 4. San José C.R. 1994.

The Chestnut Tree. No hay educación sin «moraleja»

En general, las personas que trabajamos en educación tenemos la formación (o deformación) profesional de usar materiales y recursos con una finalidad u objetivo pedagógico. Miramos la realidad con ojos de maestro/a, lo que implica otorgar un valor didáctico a las cosas, a esa misma realidad. A menudo nos gustan las moralejas, que aquí definimos como las conclusiones más o menos evidentes de las historias, situaciones y procesos que promovemos y/o en los que participamos.

The Chestnut Tree (2007 — 4’07») es un cuento creado por Hyun-min Lee y Picnic Pictures, cuya moraleja no es tan explícita. Aunque nuestros «ojos» nos permitan relacionar esta historia con la música, con la expresión oral, con el reconocimiento de las emociones propias y ajenas, con la expresión artística de nuestros sueños o con las familias «monomarentales»…; recomendamos este cortometraje simplemente porque es hermoso (lo descubrimos recientemente en este blog).

No es osado defender que, al igual que no hay lenguaje sin metáfora, tampoco hay educación sin moraleja. Por eso jamás la educación podrá ser neutra. Porque siempre tendrá una intención, porque siempre implicará una moraleja. Ya sean de carácter ético, científico, religioso, filosófico, cultural…, la selección de unos objetivos, contenidos o moralejas se hace siempre en detrimento de otras, incluso la búsqueda de una educación sin moralejas lleva implícita en sí misma su propia carga ideológica…

No tenemos ninguna duda que el recurrente conflicto educativo de nuestro país tiene que ver con las prioridades del sistema, con sus «moralejas» prioritarias. Nos gustaría poder decir y proponer que, entonces, se trata de ponerse de acuerdo y consensuar las «moralejas» esenciales. Pero no lo decimos. Nos parece ingenuo. Sobre todo después de observar el tratamiento que se hace de principios o «moralejas«, para nosotros, irrenunciables.

La educación prohibida. Un documental para la reflexión y el debate

La educación prohibida se trata de un proyecto cinematográfico colectivo que rescata la tradición de la pedagogía activa y muchas de sus actuales variantes. Una película que toma partido y visibiliza algunas de las tensiones aún no resueltas sobre la concepción misma de la educación, la estructura de los sistemas educativos y la propia escuela. Entre otras:

  • Educación para la reproducción vs. Educación para la transformación.
  • Realidad fragmentada en materias vs. Realidad global, holística.
  • Educación que prioriza el mercado de trabajo y las necesidades del sistema vs. Incidir en el desarrollo integral y las necesidades de las personas.
  • Pedagogía de la respuesta y la memorización vs. Pedagogía de la pregunta y la exploración.
  • Evaluación como instrumento de control, clasificación y segregación vs. Herramienta que desarrolla la autonomía, la toma de decisiones con responsabilidad y la capacidad de abordar los problemas cotidianos.
  • Etc.

Tensiones fundamentales que orientan el carácter de cada escuela y, de alguna manera, de la misma sociedad. Un documental recomendable, aunque un poco extenso (2 h. 25′ 20»), que merece la pena ver y debatir.